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Valentía es defender tus principios sin preocuparte por lo que otros dirán. Es escuchar tu corazón, vivir tu vida y no aceptar sino lo que para ti es lo mejor.

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martes 10 de enero de 2012

He tenido el honor de conocer a una persona muy valiente, va por usted.

Valentía es admitir tus temores
 y enfrentarlos cara a cara.
 Es tener la fortaleza de pedir ayuda
 y la humildad de aceptarla.

Valentía es defender tus principios
 sin preocuparte por lo que otros dirán.
 Es escuchar tu corazón, vivir tu vida
 y no aceptar sino lo que para ti es lo mejor.
Valentía es tomar el primer paso,
 dar un gran salto, o cambiar el camino.
 Es intentar lo que nadie supo hacer jamás
 y todos creen imposible.

Valentía es mantener el espíritu
 en los desencantos, y considerar las derrotas
 no con el fin sino como un nuevo comienzo.
 Es creer que por fin las cosas mejorarán,
 aunque ahora parezcan peores.

Valentía es tomar responsabilidad
 de tus acciones
 y saber admitir tus errores
 sin culpar a los demás.
 Es confiar, no en los demás,
 sino en tu habilidad y esmero para triunfar.

Valentía es negarse a desistir,
 aunque la posibilidad te intimide.
 Es trazar tu meta, mantenerte fiel a ella
 y hallar soluciones para los obstáculos.

Valentía es pensar en grande,
 apuntar bien alto y llegar bien lejos.
 Es adoptar un sueño y hacerlo todo,
 arriesgarlo todo,
 no desistir ante ningún obstáculo
 para tornarlo realidad.

Caroline Kent

sábado 31 de diciembre de 2011

Para Javier, Ana y Beatriz: ¿Cual eres tú?

¿Cuál eres tú?  Una hija se quejaba con su padre acerca de la vida y de como las cosas le resultanban tan difíciles.  No sabia como hacer pasa seguir adelante y creía que se daría por vencida.  Estaba cansada de luchar.  Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo.  Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego.  En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y, en la última colocó granos de café, y las dejó hervir.  La hija esperó impacientemente preguntándose que estaría haciendo su padre.  A los veinte minutos el padre apagó el fuego.  Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón.  Sacó los huevos y los colocó en otro plato.  Finalmente coló el café y lo puso en un tercer recipiente.  Mirando a su hija le preguntó, ¿qué ves?;  "zanahorias, huevos y café", fue su respuesta.  La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella notó que estaban blandas.  Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera.  Después de sacarle la cascara observó que el huevo estaba duro.  Luego le pidió que probara el café.  Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente, la hija preguntó: ¿que significa esto, padre?  el padre le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad:  agua hirviendo, pero habían reaccionado de forma distinta.

La zanahoria llegó al agua fuerte y dura pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido;  Pero después de estar en agua hirviendo su interior se había endurecido.

Los granos de café sin embargo, eran únicos;  Después de estar en agua hirviendo habían cambiado el agua.

Cuando la adversidad llama a tu puerta ¿cual eres tú hija?.

¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que, cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?

¿Eres un huevo,  que comienza con un corazón maleable, pero después de un problema te has vuelto duro y rígido?  Por fuera te ves igual pero ¿eres amargada y áspera con un corazón endurecido y rígido?

¿O eres como un grano de café?  El café cambia el agua hirviendo, el elemento que le causa dolor.  Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. 

Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tu reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.  Que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumine tu camino y el de la gente que te rodea.  Esparces con tu fuerza y positivismo el dulce aroma del café.

Y tú ¿cual de los tres eres, hija?

Cuento Zen.
Guillermo Robledo- www.psicobolsa.com